Reflexiones sociales y políticas

Jaume Balagué Estrems

El Pitoniso y el COVID19

En los años 50-60 del pasado siglo había un periodista, Ricardo Pastor que bajo el seudónimo del “Pitoniso Pito” hacía predicciones de quien sería campeón de la liga en la jornada 10 antes de finalizar la liga. No es que fuera “pitoniso” y acertara el 90% de los resultados, simplemente hacia un cálculo estadístico de lo acontecidos en la primera ronda.

Hablemos de Epidemiología: La epidemiología se dedica al estudio de la distribución, la frecuencia, las causas y el control de los factores relacionados con la salud y la enfermedad de poblaciones humanas bien definidas y a la aplicación a estas al estudio y la mayor defensa de la salud de la población.

De una forma sencilla se puede explicar que es como la realización de una macro autopsia en vivo a la población. Tiene múltiples aplicaciones en el campo de conocer la causa – origen de las enfermedades y poner medidas para su erradicación y/o control sobre el papel, luego están los factores ambientales y humanos, ya que no se puede actuar con la mejor medida sino con la más correcta.

Siempre se ha dicho que en caso de recursos limitados estos se han de destinar a actuar sobre las causas, la causa es un virus que se contagia por contacto y proximidad, ¿dónde se han concentrado el mayor número de contagios? En residencias de tercera edad y centros hospitalarios. ¿Dónde hay que actuar? En primer lugar en centros sanitarios y residencias. ¿Qué es lo que hace falta? Equipos de protección, esto es básico, por lo que los test pasan a una segunda prioridad. Estos test deben utilizarse exclusivamente con finalidades médicas, la utilidad epidemiológica no es urgente. No vamos a enfermar ni a curarnos por tener más o menos test realizados.

Otro de los problemas que seguramente tenemos es conocer si estamos preparados en el sistema sanitario para combatir epidemias contagiosas graves, seguramente tenemos mejor nota en trasplantes que en pandemias. Sin duda los recortes en sanidad en los últimos años tienen algo que ver, pero los protocolos para la actuación en el caso de pandemias o están desfasados o no existen. Siempre me ha llamado la atención que al visitar un hospital en la cafetería es fácil coincidir con personal sanitario con sus clásicos atuendos de trabajo e incluso con el fonendo colgando alternando con el público de la calle. Si fuera creyente rezaría para que no vengan de la planta de infecciosos y que cuando salgan no vayan a la planta de trasplantados o inmunodeprimidos. Todo personal sanitario que atiende a las pandemias tiene que estar altamente preparado y debe contar con los equipos de protección adecuados, esta es una norma básica de la prevención del contagio. Así mismo el personal que está en contacto con población sensible a este tipo de pandemia tiene que ser especialmente sensible a las causas de transmisión. Los equipos de protección son imprescindibles así como las medidas de aislamiento total.

Otro recurso necesario para frenar la pandemia es el aislacionamiento social, tanto en la calle como en los locales de pública concurrencia, practicar medidas higiénicas básicas que son no tocar objetos tocados por otras personas mantener distancia de seguridad y lavarse con frecuencia las manos y si es posible aplicar soluciones alcohólicas. Si todos fuéramos conscientes de estas simples normas podríamos a empezar a realizar actividades habituales, pasear, correr, determinados deportes para los cuales sería interesante que las federaciones tuvieran unos códigos de buenas prácticas higiénicas en el deporte. Por lo tanto, las posibilidades de contagio en la inmensa mayoría de los casos dependen de nuestra responsabilidad personal

La incerteza que a todos nos acecha se iría resolviendo. Yo no ejerzo de epidemiólogo ni de médico, solamente constato lo que está pasando y de “pitoniso” lo haré cuando queden diez jornadas para el final.

Jaume Balagué

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