Reflexiones sociales y políticas

Jaume Balagué Estrems

Aznar y su filosofía

In memoriam Aznar, a Catalunya ni pan ni agua (J.M Aznar 2002)
Ya que J. Mª. Aznar ha publicado sus memorias, yo le añada una pequeña anécdota que viví
en el año 2000. En aquellos momentos un grupo de personas de distintos ámbitos creímos
que podría ser interesante que Barcelona fuera designada (en el Consejo de
Gotemburgo) sede la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), por tal motivo
fuimos contactando con distintos representantes de la administración estatal, autonómica,
municipal y estamentos científicos e industriales.
El proyecto fue cuajando ya que Barcelona ofrecía una serie de ventajas frente a otras
ciudades Europeas. Sus comunicaciones, su idiosincrasia, sus redes científicas y el peso de
la industria agroalimentaria hacían de este enclave el ideal para crear una Agencia con
peso específico dentro de la UE (hace falta aclarar que aún no se habían incorporado toda
una serie de países y consecuentemente el reparto de Agencias había que realizarlo entre
los países socios en aquel momento), parecía posible que la mayoría de estamentos que
tenían que votar la designación de la sede se inclinasen por Barcelona.
Al final quedaron cuatro ciudades Lille, Helsinki, Parma y Barcelona siendo la favorita esta
última dado que era la que ofrecía mejores servicios, aunque Helsinki era el único país sin
agencia, con prioridad para elegir. Todo parecía estar decidido, solo faltaba el aval político
del país receptor (Helsinki o Barcelona) y lógicamente este no parecía ser un impedimento
dado las ventajas que ofrecía tener un centro de opinión dentro del estado Español.
Podría entenderse que las negociaciones entre los Presidentes de los distintos países
finalistas (Francia, Italia, Finlandia y España) obedecieran a intereses macro políticos de
intercambio de prendas.
En la última reunión donde se decidía por parte del Gobierno de España el dar su apoyo y
aval a la candidatura de Barcelona, (tres semanas después que el “tripartito” hubiera
iniciado su andadura en Catalunya). La discusión se zanjo con una memorable frase de
Aznar: “a Catalunya ni pan ni agua”.
Francia obtuvo la agencia Europea de ferrocarriles, Helsinki la mayor agencia en juego la
de productos químicos, España logro la menor contrapartida, el compromiso de una
agencia que no estaba en la mesa de negociaciones (agencia de la pesca en Vigo). La
propuesta tuvo un incentivo adicional para Aznar, pocas semanas antes de la reunión el PP
había conseguido la alcaldía de la ciudad con una moción de censura. Italia se llevó la
Agencia Alimentaria aunque siendo la candidata peor cualificada tenía el apoyo
incondicional de su presidente interesado en dar a Parma una salida a la quiebra de
Parmalat (confirmada dos semanas después de la decisión del consejo de Europa sobre la
distribución de agencias)
Más tarde recuerdo al esperpéntico Berlusconi haciendo gala de sus encantos seductores
delante de la Presidenta de Finlandia para ceder la Agencia a Parma, ya que el entonces
Presidente Aznar no apoyo la candidatura de Barcelona. En realidad el gobierno finlandés
que había defendido la agencia alimentaria, había perdido las elecciones un mes antes de
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la cumbre del Consejo, donde el partido vencedor no tuvo ningún reparo en cambiar su
propuesta a otra agencia de mayor envergadura ante la increíble insistencia de Italia.
En el transcurso de los años me he preguntado el porqué de la actitud del entonces
presidente del gobierno español. No era por la finalidad en sí, era y es por “ideología”.
Dice J. Ll. Carod Rovira que el separatismo no es una ideología sino una finalidad,
siguiendo con este razonamiento es posible que existan ideologías transversales que
anteponen hechos inexplicables a concepciones racionales.
Existe pues una ideología que se basa en un rechazo a lo “catalán” y otra en sentido
opuesto que es rechazo a lo “español”. No me atrevería a decir odio aunque se le parece,
es como las ganas que tiene un forofo de un equipo de futbol del Barça o del Madrid en que
el otro pierda aunque sea un partido de aficionados, es por la ideología no por la finalidad.
Aquí habrá que saber elegir entre la ideología y la finalidad.

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