En el mundo de la compra venta de animales, sobre todo en el de los equinos, es muy típico apelar a los vicios redhibitorios cuando se detectan defectos ocultos que hacen inapropiado para la finalidad por la cual se realizó la compra de dichos ejemplares.

La definición legal es la que a continuación transcribo
(Derecho Civil) Sinónimo de vicios ocultos cuya existencia da lugar a garantía. V. Garantía, Vicios ocultos.
Se llaman vicios redhibitorios los defectos ocultos de la cosa que existen al tiempo de la adquisición y cuya importancia es tal que, de haberlos conocido el comprador, no la habría adquirido o habría dado menos por ella.
Todo el que transfiere el dominio de una cosa a otra persona por título oneroso debe garantía por ellos. Es lógico que así sea, pues cuando dos personas contratan sobre una cosa, debe entenderse que lo hacen teniendo en consideración su estado aparente y las cualidades que normalmente tienen las cosas de esa especie y calidad.
Si luego resulta que tenían un vicio o defecto oculto, la lealtad que debe presidir las relaciones contractuales obliga al enajenante a apresurarse a ofrecer al adquirente la rescisión del contrato o la indemnización del perjuicio.
Y si no lo hace, la ley le da al adquirente las acciones tendientes a lograr ese resultado. No se trata de un recurso contra la mala fe del enajenante, que conocía los defectos ocultos de la cosa y los calló al adquirente; contra ese evento está ya amparado este por la acción de nulidad y daños y perjuicios derivados del dolo. Se trata de una garantía que la ley reconoce a todo adquirente a título oneroso para ponerlo a cubierto de sorpresas desagradables y para brindar una mayor seguridad en los negocios jurídicos. Por ello esa garantía es debida inclusive por el enajenante de buena fe, que desconocía los vicios. Es un caso de responsabilidad contractual sin culpa. Mientras la evicción compromete el derecho mismo que se ha transmitido, aquí solo está en juego la integridad económica y práctica de la cosa.
La palabra redhibitorio proviene de redhibire, que significa hacer retomar.
Con ella se expresa la idea de que el adquirente tiene el derecho de hacer retomar la cosa al enajenante y de exigirle que este le devuelva el precio. Pero hay que advertir que no siempre el adquirente tiene esa acción para dejar sin efecto el contrato, pues cuando el vicio no es mayormente importante, sólo podrá reclamar la restitución de una parte del precio.

En la vida diaria y referido a la política y sobre todo a los políticos encuentro a faltar un precepto similar. Sería del todo deseable que cuando un político tuviera vicios ocultos pudiéramos deshacer el compromiso de la duración de su cargo. Podríamos entender que si es un incompetente, mentiroso, drogadicto, inútil, contrabandista, traficante o simplemente idiota, no haría falta a esperar a que finalizase su mandato para poder substituirlo.
Últimamente se están dando diversos casos en lo que sería de aplicación este concepto. Repaso unos casos que vienen a mis recuerdos.
En Catalunya teníamos un “Conseller” que aparte del ejercicio de su cargo tenía un negocio de contrabando de tabaco con Andorra. Luego hemos tenido un “ Molt Honorable President” que entre sus escritos anteriores a ocupar el cargo de máxima representación se encuentran textos racistas. Un ex presidente manifestó que toda Europa reconocería la independencia de Catalunya al día siguiente de haberla declarado, pero solo la declaró 8 segundos y no le hicieron demasiado caso. También prometió que abandonaría su escaño de diputado al “Parlament” si no era elegido presidente de la “Generalitat” y no parece que lo vaya a realizar, este caso entra en el apartado de mentiroso convulsivo.

En España tenemos al líder de la oposición que realizaba sus vacaciones con un traficante de drogas y que al preguntarle por tal hecho manifiesta que en aquellos tiempos solo era “contrabandista”, por lo que hay que suponer que es ligeramente tonto o que nos toma a nosotros por idiotas.
También tenemos a un exministro que en la elección de sus colaboradores no era un lince, resulta que su segundo pasa de guardia de discoteca a asesor preferente con negocio de comisionista de lo que haga falta, incluso de mascarillas en plena pandemia, ignoro si el ahora diputado desconocía las actividades de su segundo, como mínimo tenía responsabilidades “in vigilando” de su equipo.
Otro diputado y portavoz de otro partido o conglomerado de diversas formaciones de izquierda, ha manifestado tener problemas de comportamiento con relación a su vida afectiva seguramente asociado a una dependencia a substancias opiáceas y a manifestaciones machistas que pudieron ser incluso dominantes o violentas. A raíz de este caso diversos diputados y senadores han realizado consultas con abogados para cómo actuar si surgen denuncias por posibles violaciones o toqueteos no consentidos. Pare pués que tenemos unas Cortes y Senado con varias “pichas bravas”.

Un presidente autonómico que carece del carácter necesario para conducir una situación de una catástrofe medioambiental, en ella se produce un número considerable de víctimas humanas y perdidas económicas considerables, no pareciendo que por vergüenza presente su dimisión.
Un líder de una seudoformación política ciertamente novedosa (se acabó la fiesta) manifiesta públicamente que él trabaja con dinero en negro para ahorrar impuestos.
Podría seguir con diversos casos parecidos, cada uno puede empezar a recordar sucesos que merecen la reprobación de cualquier persona cuerda. Yo por mi parte echo de menos un tipo de formulación democrática que hiciera posible retornar a sus trabajos anteriores a tantos políticos con “VICIOS OCULTOS”.
J. B. E. Noviembre 2024

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