Reflexiones sociales y políticas

Jaume Balagué Estrems

Reflexión sobre la Ley de Protección Animal

Reflexión Crítica sobre la Nueva Ley de Protección Animal

Una ley ideológica no tiene que ser intrínsecamente buena. Mi reto aquí es cuestionar, de manera lógica y fundamentada, ciertos criterios que, aunque compartan la base de una ideología racional, pueden estar alejados de realidades científicas. A menudo, estas leyes se apoyan en principios filosóficos que, al no basarse en datos empíricos, pueden resultar erróneos y, en la práctica, inviable en contextos como la producción alimentaria, donde la agricultura basada exclusivamente en la producción vegetal no es suficiente para satisfacer las necesidades nutricionales de la población.

Quisiera cuestionar la reciente Ley de Protección Animal aprobada por las Cortes. Esta ley, aunque bien intencionada, ha sido redactada desde un punto de vista marcadamente animalista, olvidando ciertas realidades sociales y careciendo de una base científica sólida. Como bien señaló Joan Coscubiela, cuando la necesaria ideología ignora los datos esenciales de la realidad, se convierte en una forma de teología.

Filosofía Animalista y Realidad del Bienestar Animal

La teoría animalista parte de la premisa de que todos los animales en cautiverio sufren un detrimento en su bienestar, comparándolos con sus contrapartes libres. Por ende, se propone limitar o prohibir la tenencia de animales en cautividad. Sin embargo, hoy en día es posible medir el grado de bienestar animal, entendiendo que la falta de bienestar se traduce en señales físicas observables, como el aumento de marcadores de estrés. Si comparamos el estrés de cebras en la sabana africana con el de aquellas en un zoológico, los factores estresantes como la amenaza de depredadores y la búsqueda constante de alimento pueden resultar en mayores niveles de estrés en la vida salvaje que en un entorno controlado donde se les proporciona protección, agua y comida de manera regular.

Aunque personalmente no soy partidario de los zoológicos multiespecie sin un propósito científico o reproductivo, considero que los zoos podrían evolucionar hacia experiencias virtuales, permitiendo la observación de la vida salvaje mediante grandes pantallas. Aunque, irónicamente, es posible que escenas naturales de depredación no sean bien recibidas por buena parte del público.

El Mito del Malestar por Espacios Restringidos

La creencia de que todos los animales que viven en jaulas, terrarios, acuarios o granjas experimentan malestar es un error generalizado. El bienestar animal depende de múltiples factores como la especie, tamaño, etología, condiciones ambientales (humedad, temperatura, luz) y el enriquecimiento de su entorno. Pensar que todos los animales requieren grandes espacios para sus desplazamientos ignora que estos movimientos suelen estar motivados por la búsqueda de alimento, pareja reproductiva, o lugares para nidificar. En un entorno donde estas necesidades están satisfechas, el espacio se vuelve un factor secundario.

La Cuestión de la Tenencia de Animales

Es crucial replantear la prohibición de la venta de animales en locales especializados o núcleos zoológicos. Estos lugares podrían convertirse en centros de formación para nuevos propietarios, asegurando que entiendan las necesidades de bienestar de sus mascotas. La prohibición indiscriminada podría fomentar el mercado negro, trasladando la compra de animales al entorno digital, donde el control es mucho más difícil.

En cuanto a los animales de compañía, se ha generalizado la idea de que cualquier animal retirado de su hábitat natural experimenta un sufrimiento inevitable. Si bien es cierto que ciertas especies exóticas, peligrosas o protegidas por la normativa CITES no deben ser poseídas por particulares, no todos los animales en cautiverio sufren las mismas condiciones. Por ejemplo, la tenencia responsable de aves y reptiles puede basarse en criterios de bienestar animal y la prevención de la introducción de especies invasoras.

Propuesta de un Enfoque Faunista

En lugar de un enfoque puramente animalista que se centra en el bienestar de animales individuales, propongo un enfoque «faunista». Este enfoque prioriza la convivencia armoniosa entre humanos y animales, considerando tanto el bienestar individual como la preservación de especies. Por ejemplo, la cría en cautividad puede ser una herramienta efectiva para proteger especies en peligro, reduciendo la presión sobre las poblaciones silvestres.

Cuando una especie está en riesgo de extinción debido a la captura para el comercio ilegal, el desarrollo de un mercado legal de cría en cautividad puede reducir significativamente la demanda del mercado negro, promoviendo la recuperación de la especie.

Reflexión Final

Es necesario un replanteamiento profundo de la Ley de Bienestar Animal, involucrando a expertos en etología, biología, veterinaria y otros sectores relevantes. En lugar de prohibir de forma radical la convivencia entre humanos y animales, debemos centrarnos en fomentar la formación y la concienciación sobre el bienestar animal. Esto permitirá mejorar las condiciones de vida de los animales, sin caer en prohibiciones que podrían resultar contraproducentes.

Por todo lo anterior, considero esencial abrir un debate que permita a los expertos y sectores implicados proponer modificaciones sustanciales que enriquezcan la ley y promuevan un verdadero bienestar animal.

J.B.E. Noviembre 2024

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