Reflexiones sociales y políticas

Jaume Balagué Estrems

Contracorriente

 “Contracorriente”  según el Diccionario de la lengua española:

  1.  ‘Corriente que fluye en sentido contrario a otra’
  • ‘En contra de la corriente’ o, en sentido figurado, ‘en contra de la opinión o la costumbre general’

“Autoayuda”

1. f. Método o sistema de ayuda que uno puede prestarse a sí mismo para mejorar algún aspecto de su conducta o de su personalidad.

A principios del siglo XXI la F.A.O. hizo una declaración curiosa, desde el origen de la humanidad la inmensa mayoría de la población estaba dedicada a la producción alimentaria y el resto de la población tenía el resto de actividades productivas o sociales. A partir de aquel momento el 50% de la población tenía como finalidad la producción de alimentos y el otro 50% se dedica al comercio, industria, administración y servicios.

Estos porcentajes empiezan a variar a partir del desarrollo universal, siendo previsible que en unos 20 o 30 años el porcentaje sea del 20 al 30% dedicado a la producción alimentaria y  el 70 – 80% a las otras actividades.  

Este paradigma nos hará plantear cual va a ser el futuro de la humanidad. Lo único cierto que conocemos es que ir en contra del desarrollo de la humanidad no suele conducir a ningún puerto, por lo tanto la lógica nos indica que más vale sumarnos a las nuevas corrientes y nadar en el sentido de la corriente.

El problema puede surgir en las contradicciones social – filosóficas de determinados líderes mundiales de opinión, me explicaré. Se dice que en el futuro aparecerán nuevos oficios o actividades, muchos de ellos desarrollados en ambientes académicos fruto de las nuevas aceptaciones denominadas intelectuales, puede que exista una licenciatura de “yotuber” al cual no le hará falta un desarrollo del pensamiento sino simplemente un planteamiento de acción. No desarrolla una formulación de razonamiento sino una acción de actuación sin base ni responsabilidades decir que una determinada ideología es buena sin necesidad de razonar porque es buena y la gente por el hecho de ser novedosa se la acaba creyendo, tómese como ejemplo las proclamas de determinados líderes actuales que amparados con la palabra libertad emiten soflamas racistas (las razas humanas no existen, solamente hay una raza humana) que quieren destacar que un determinado color de piel es superior a otro. Establecer barreras, fronteras, aranceles y crear más diferencias entre humanos es bueno en aras a la libertad según dicen los nuevos gurús con escasa capacidad analítica.

Volviendo a las nuevas prestaciones laborales que serán necesarias, si cada vez hay mayor número de enfermedades mentales harán falta más psicólogos y psiquiatras, si la población envejece haran falta más cuidadores, si cada vez cocinamos menos tendremos de crear más cocineros y camareros o repartidores, si cada vez hay menos pensadores habrá que pensar que la “inteligencia artificial” jugará su papel, aunque lo interesante es que surgieran escuelas de pensamiento.

Otra cuestión que puede ser preocupante es el debate entre ciencia y fe, en primer lugar porque este no suele producirse ya que los científicos cada vez tienen menos ganas de entrar en polémicas inútiles que conducen al insulto y descalificación por parte de los menos capacitados intelectualmente (los imbéciles), pero a mí me parecería interesante debatir con un senador que en el Senado manifestó la negación de la evolución y cree en la creación divina, un debate entre este personaje y algún científico evolucionista sería interesante aunque dudo que los adictos a la fe cambiasen de opinión. Otro personaje que me llamó la atención fue una diputada de un país africano que defendía la ejecución pública de los homosexuales, ignoro qué principio racional puede hacer pensar que un ser humano tiene derecho sobre la vida de otro ser humano por el simple hecho de no compartir las apetencias afectivas. Creo que tenemos que poner coto a estas actitudes y combatirlas, de no hacerlo acabaremos creyendo que los equivocados somos los racionales. Habrá que ir a contracorriente aunque esto suponga un desgaste personal.

Hay una frase que seguramente los menores de 70 años o los que no tenían televisión a finales de los 50 y principios de los 60, que era “es culpa de ellos” que se decía cuando los antiguos televisores que disponían de antenas colocadas encima de los aparatos, aparecían rayas que decíamos que eran parásitos y había que mover las antenas para que estas desaparecieran, algunas veces están continuaban y  entonces la frase que se decía era “es de ellos” dando a entender que era un problema de la emisión o del molinillo de café del vecino. Esto se empezó a solucionar colocando antenas en el tejado, de carácter individual ya que no habían inventado las antenas colectivas. El peligro actual es que no teniendo parásitos de rayas tenemos otro tipo de parásitos intelectuales, estamos rodeados.

La evolución del pensamiento humano presenta ciertas lagunas, desde el conocimiento que existía en la Grecia antigua pasando por la aglutinación del saber acumulado en la biblioteca de Alejandría, a los inicios de nuestra era, medievo, desarrollo industrial y época actual, nos preguntamos cómo ha podido existir épocas donde prácticamente no hubo evolución, la respuesta tiene varios caminos, la necesidad de que los reyes o gobernantes les fuera más sencillo tener a un pueblo ignorante y obediente que luchar contra librepensadores, la presencia de las religiones donde era más fácil explicar la creación que la evolución, donde Adán es creado de barro y Eva de una costilla y la virgen María es inseminada de una paloma aparte que existía la posibilidad real de ser quemado en la hoguera si discutías sobre la rotación de la tierra o que la tierra no era plana y todo esto cuando los antiguos matemáticos ya habían descrito las orbitas planetarias e incluso las dimensiones de nuestro planeta.

Hoy en día aparecen los “negacionistas, los tierraplanistas los antivacunas” que siguen pensando que una vacuna nos inyecta un “chip” que nos cambiará nuestra voluntad. El problema radica que tienen infinidad de seguidores porque el debate entre un científico que explique la dificultad de la elaboración  de una vacuna variando los genes de un virus y la de un antivacunas en decir lo fácil que resulta camuflar un chip dentro de un inyectable líquido, no tiene duda, ganará lo inverosímil.

Habrá que ir pensando en ser un contracorriente y hacer apostolado por la ciencia, el conocimiento y la filosofía, demandando a todos estos “influencers” y “yotubers” que acrediten de que base de pensamiento parten sus postulados, por lo menos hasta que no existan facultades y doctorados en estas disciplinas. Ya está bien de que nos tomen por “gilipollas”

J.B.E. diciembre 2024  

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