Reflexiones sociales y políticas

Jaume Balagué Estrems

¿Los genes determinan nuestra ideología política?

El voto de los genes

Al final de los años 30 del siglo pasado, un psiquiatra del régimen (Antonio Vallejo-Nájera) hizo una aportación a los estudios científicos de su época, describiendo que las personas de izquierda o «rojas» tenían unos determinados genes que les hacían actuar y pensar de forma inadecuada, incluso definiendo características morfológicas.

En aquellos días, nadie se atrevía a llevar a la contradicción dicha doctrina, y no fue hasta pasados unos años de dictadura que se puso en duda tales afirmaciones. El pensamiento y la forma de actuar vienen condicionados por otros muchos factores; la educación, el conocimiento y el entorno social son los que deberían condicionar el ser y no los genes.

Muestra de ello son estos comentarios: La idea de las íntimas relaciones entre marxismo e inferioridad mental ya la habíamos expuesto anteriormente en otros trabajos. La comprobación de nuestras hipótesis tiene enorme trascendencia político social, pues si militan en el marxismo de preferencia psicópatas antisociales, como es nuestra idea, la segregación de estos sujetos desde la infancia, podría liberar a la sociedad de plaga tan terrible.

La inferioridad mental de los partidarios de la igualdad social y política o desafectos: «La perversidad de los regímenes democráticos favorecedores del resentimiento promociona a los fracasados sociales con políticas públicas, a diferencia de lo que sucede con los regímenes aristocráticos donde sólo triunfan socialmente los mejores».

El imbécil social incluye a esa multitud de seres incultos, torpes, sugestionables, carentes de espontaneidad e iniciativa, que contribuyen a formar parte de la masa gregaria de las gentes anónimas.

Además de argumentar las bases biológicas de las opciones políticas, sus textos contribuyeron a fomentar la idea de la inferioridad de las mujeres.

A la mujer se le atrofia la inteligencia como las alas a las mariposas de la isla de Kerguelen, ya que su misión en el mundo no es la de luchar en la vida, sino acunar la descendencia de quien tiene que luchar por ella.

Otras de sus conclusiones son:

La raza es espíritu. España es espíritu. La Hispanidad es espíritu… Por eso hemos de impregnarnos de Hispanidad… para comprender nuestras esencias raciales y diferenciar nuestra raza de las extrañas. Este espíritu lo definía como «militarismo social, que quiere decir orden, disciplina, sacrificio personal, puntualidad en el servicio, porque la redoma militar encierra esencias puras de virtudes sociales, fortaleza corporal y espiritual». Y para mejorar la raza era necesaria «la militarización de la escuela, de la Universidad, del taller, del café, del teatro, de todos los ámbitos sociales.

Quizás no lo hicimos del todo bien. Si aceptamos esta teoría por la que la ideología de izquierdas es consecuencia del gen “rojo”, también podríamos pensar que existe otro gen, el gen “azul” que te haría ser “fascista”. Por lo tanto, yo no niego esta posibilidad, que con mentalidad científica no puedo aceptar.

Ahora bien, viendo cómo aumenta el número de simpatizantes de los movimientos anejos a “patriots” y que estos, en buena medida, provienen de gente joven sin demasiado conocimiento histórico, trabajadores de salario mínimo, “ninis”, abuelos de pensión mínima o artistas y “yotubers” de escasa capacidad intelectual, me empiezo a plantear si realmente existe este gen que podría ser dominante y no recesivo. La ciencia genética determinará en el futuro si Vallejo-Nájera tenía razón y, en el fondo, era un iluminado que se adelantó en el tiempo.

En mi mente existe una cierta preocupación por el entorno sociopolítico que me toca vivir. Repetiremos los errores del pasado y volveremos a caer en la lucha entre humanos, dirigidos por los poderes económicos y líderes que no tienen ninguna afinidad con sus congéneres y solo  cuentan a las personas como meros números para sus factores de producción. Como puede ser que seres tan abominables como Donald Trump, Elon Musk, Benjamin Netanyahu, Santiago Abascal, personas que se definen en contra de los migrantes si no son blancos y ricos, empleando el criterio de raza como fuente de problemas, desconociendo que solo existe una raza que es la humana, en la cual pueden existir diversas etnias o tribus que a lo largo de la historia se han formado por la simple evolución, y que las diferencias son las mismas que pueden existir entre el vecino del cuarto piso con el vecino del primero.

El mundo es cambiante, eso no implica que sea esencialmente bueno, a menos que podamos determinar un bien común general para todos y no solo para determinada casta de la humanidad. El problema puede radicar en que no tenemos un mecanismo que nos impulse a realizar un análisis del contexto futuro; nos preocupa solo nuestra realidad, o deberíamos pensar filosóficamente que la razón se debate entre seres pensantes y no solo entre motivaciones inculcadas por flases propagandísticos surgidos de los manuales de la dirección de masas.

Tenemos un problema y no verlo es cegarnos en el «caos». Hay que llamar a las cosas por su nombre; quien se erige como racista no lo es, es un fascista a quien le molesta que se le cite como tal. Si quieren desplazar a dos millones de palestinos, la siguiente pregunta sería dónde piensan instalar los campos de exterminio y si estos dispondrán de hornos crematorios.

Tenemos a un payaso como presidente del Estado más poderoso, y como los payasos, su gracia radica en hacer varias gracias seguidas. Si solo hiciera una, carecería de interés, por lo que debe estar creando diariamente un espectáculo que llame la atención y que no olvidemos la gracia del día anterior.

Recordemos que cuando un payaso se sienta en el trono, el palacio se convierte en un circo.

Otro tema que ha surgido recientemente es la propuesta de compra de ChatGPT por parte del hombre más rico del mundo. No creo que sea por un interés de beneficiar a la humanidad, sino por el mero hecho de controlar la I.A. «y adecuarla a sus criterios personales”. La I.A.  no es realmente inteligencia tal como se definiría académicamente. Un loro, por el hecho de hablar, no es inteligente. El loro tiene la capacidad de repetir palabras o frases que previamente se le han enseñado. Tanto puede cantar “La Internacional” como el “Cara al Sol” todo depende de quién le haya enseñado la canción. Y mucho me temo que, si es Elon Musk, cantaría canciones fascistas.

Volviendo al tema de los genes y sus votos. En el panorama español, podríamos resumirlo en la existencia de cinco tipos de genes: está el gen ultrarrojo que se identificaría como el gen “Sumar” con una pequeña mutación; aparecería “Podemos”. el gen “Rojo” donde se ubicaría el grupo “Socialista”. El gen “Incoloro” donde coexisten diferentes tendencias no definidas, que son las que reflejan su voto en función de los programas y líderes que dirigen los partidos políticos. Este grupo es diferente del que se manifiesta como neutral y que acaba casi siempre en la tendencia del gen “Azul” Este último gen es el que define a la gente con criterios de derechas. Últimamente, este gen ha pasado a ser un tanto recesivo, y empieza a ser más dominante el gen “ultraazul», identificándose con el grupo «Patriotas».

Respeto casi todas las ideologías, y asumo que los votos corresponden a las personas que libremente votan. Ahora bien, sí me planteo la pregunta de cómo se puede votar a determinadas opciones políticas. Los votantes o son ingenuos o no se han leído sus propuestas. Un partido que está en contra de la libertad de elección de las mujeres sobre su cuerpo, que no reconoce el machismo como un mal endémico que hay que erradicar, que promueve la salida de la Unión Europea, que vota en contra de la subida de las pensiones y del salario mínimo, que está en contra de la democracia y que quiere fomentar la expulsión de todos los migrantes no cristianos por la islamofobia latente en sus pensamientos, que niega el cambio climático. Es votado por mujeres y por jóvenes de clase trabajadora. Lo probable es que tengan un gran desconocimiento de la historia reciente de este mundo. La otra explicación es que se vote por los genes, tal como decía Vallejo Nájera.

J.B.E. Febrero 2025

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