Lo tópico
Tópico procede de un vocablo griego y hace referencia a una expresión o idea muy empleada, trivial o vulgar. Se trata de una idea estereotipada o de un lugar común que, de tan utilizado, pierde su valor.
Los tópicos literarios se agrupan en tres grandes temas universales: la vida (tópicos filosóficos, políticos o sociales), la muerte (tópicos existenciales, escatológicos, metafísicos o ascéticos), y el amor (tópicos eróticos).
Los tópicos se pueden utilizar también para simplificar una idea o para disimular una verdad.
“Lo he visto con mis propios ojos» es un tópico, ya que ver con los ojos de otro no es posible. No obstante, suele utilizarse.
Si dos personas que se conocen andan por una misma calle en sentido contrario y se encuentran, es posible que uno diga «Qué casualidad encontrarnos aquí…”. Para un observador que estuviera elevado en un piso y viera la escena, pensaría que esto no es una casualidad, sino la lógica de encontrarse por andar por una misma calle y en sentido contrario.
Cuando se eleva al poder a un inepto, no confíes en que sus actuaciones mejoren la vida. Es un tópico, pero casi nadie hace caso de las consecuencias. Lo tópico es que, como humanidad, tenemos un nivel bastante bajo.

Vivimos en un mundo lleno de tópicos; pongo unos cuantos ejemplos de la vida diaria. Ahora que han surgido una serie de denuncias por acoso sexual que han tenido eco en los medios, centradas en dirigentes de la izquierda como Errejón y Monedero, hemos visto que la respuesta un tanto tenue por parte de sus formaciones políticas ha sido apartarlos de la dirección y responsabilidades de sus formaciones. Parece lógico que una persona que se define de izquierdas actúe en consecuencia y aunque solo sea por vergüenza, se aparte de la esfera pública. Por otro lado, el acoso del hombre sobre la mujer no es una cuestión de ideología, sino que está extendido a todas las ideologías y todos los estratos sociales. En los mismos tiempos se juzga al expresidente de la Federación de Fútbol por un caso similar, siendo la postura de este sujeto la de enrocarse en su comportamiento, el “no dimito” repetido en cuatro ocasiones que definía de alguna forma el creerse dueño de la voluntad de sus víctimas, arropado por una serie de personas, mayoritariamente hombres, que actuaron como palmeros que aprobaron el acto de sometimiento que realizó sobre una mujer. El acto puede ser el mismo, pero la respuesta es distinta de acuerdo con los principios de cada agresor.
Lo tópico resulta cuando se plantean las distintas respuestas, la derecha ideológica puede incluso premiar estos comportamientos sexuales, hay dirigentes de Vox que condenados judicialmente por violencia de género, e incluso ocupan cargos de representación pública, es decir son incluso premiados, y curiosamente el erigirse en “macho conquistador” se observa como un mérito que desciende del “macho español” que presume de sus conquistas sexuales.

Esto lo cuento como pensamiento, que a lo mejor solo se me ocurre a mí, de lo sucedido en “El Ventorro” el día de la Dana con un personaje que, estando en un local con acceso a habitaciones privadas,estuvo desconectado unas horas mientras, teóricamente, conversaba con una mujer. Supongo que algún periodista avezado hará una crónica periodista que titulara «el polvo del Ventorro». Personalmente, me cuesta creer que solo hiciera esto, lo malo es que su grupo político se lo crea a pies puntillas. O son muy inocentes o quieren tomarnos por muy idiotas. Premian este comportamiento por reflejar los ideales del “macho español” o al menos reflejan un subconsciente de lo que ellos también harían.
Lo tópico parece ser que las formaciones sociales de izquierda rechazan a los acosadores, las ideologías más de derecha los promueven y defienden.
En el ámbito internacional que en estos momentos está en efervescencia, nos encontramos con que cuanto más estrambótica es la persona que realiza manifestaciones, más interés suscita. No interesa lo que puedan pensar, sino su capacidad para que los demás no piensen por sí mismos y se dejen seducir por la puesta en escena. Asistimos a un espectáculo en el que no se valoran las ideas expuestas ni sus consecuencias.
Hemos pasado de valorar el arte de un artista no por su canto o representación teatral, sino por el decorado de la escena. O sea, entregamos el Óscar a la mejor película, a la que tiene los mejores efectos especiales. Dejaremos una imagen triste a las próximas generaciones, pues las actuales ya han asumido que esto es lo normal.
Quizás una de las causas de este desatino, a mi entender, sea la falta de cultura histórica. La historia que deberíamos haber estudiado es la próxima a nuestros días, pues poco interés tiene el estudio de la monarquía desde los reyes godos si no conocemos en profundidad las etapas del último siglo, conocer cómo se desarrolló la dominación de las culturas asiáticas, sudamericanas y africanas por parte de los hombres blancos, presuntamente civilizados, y cómo surgieron las ideologías marxistas y fascistas en Europa. Sus consecuencias, con los holocaustos tanto en las órbitas comunistas como en las fascistas por culpa de las puestas en escena de la parafernalia de lustrosos uniformes y de mensajes de odio hacia quienes no piensan como ellos.

Quizás hubiese sido adecuado hacer obligatorio el conocimiento de estos hechos, aunque fuera mediante el cine, ver películas como “La lista de Schindler» o todas las series televisivas sobre el nacimiento del nazismo, el fascismo y el estalinismo comunista en Europa debería producir una serie advertencia de lo que puede volver a ocurrir en todo el mundo.
Pare ser que si no reaccionamos, estamos en manos de líderes descerebrados con claras intenciones de dominar a todas las sociedades, tanto económicas cono filosóficas, pretender ser los guías y lo conseguirán si les seguimos haciendo caso a sus bravatas demagógicas sin ningún fundamento social ni humanitario.
Me gustaría pensar que todo es una jugada maestra de Trump para reunirse con Putin y llevar puesto un cinturón explosivo para hacerlo estallar en plena reunión e inmolarse con tanto dictador que estuviera a su alrededor, pero me temo que esto no ocurrirá.
Lo tópico es que si seguimos sin sublevarnos ante semejantes postulados puede ocurrir un retroceso de la evolución humana y volveremos al obscurantismo de la no necesidad de pensar racionalmente de acuerdo con principios éticos donde el bien común sea lo prioritario.
- B.E. Marzo 2025

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