Dignidad
En su definición académica, la dignidad o «cualidad de digno» (del latín “dignĭtas”, que se traduce por “excelencia, grandeza”) hace referencia al valor inherente a cada ser humano concreto por el simple hecho de serlo, en cuanto ser dotado de libertad. No se trata de una cualidad otorgada por alguien, sino consustancial al ser humano. No depende de ningún tipo de condicionamiento ni de diferencias étnicas, de sexo, de condición social o cualquier otro tipo.

Yo creo ser una persona digna, presumo de haber llevado una vida digna, ser digno en mi quehacer diario y, llegada mi hora, quiero morir dignamente. Al mismo tiempo me gusta relacionarme con personas que también sean dignas; por lo tanto, mi pertenencia a la ideología social cumple con mis expectativas de dignidad.
Quiero que esta ideología tenga a la dignidad como un signo de identidad y que todas las personas que compartan esta forma de pensar se comporten con dignidad. Si eres digno, obligatoriamente serás demócrata y aceptarás el resultado de unas elecciones libres y democráticas.
Si presumes de ser demócrata, esto no obliga a ser digno, por tanto, todos vosotros distinguiréis un manifiesto de “yo soy demócrata” de una persona que simplemente “es digna.”
Les quiero pedir que, ante las manifestaciones que, por parte de determinados colectivos, cuestionan nuestras actuaciones de reclamación de mejoras laborales y sociales, de derechos humanos, de igualdad entre hombres y mujeres, de no rechazo al migrante, de no estigmatizar religiones, se opongan al conocimiento científico, sepamos responder con ser: simplemente dignos.
Otra de las reflexiones que tenemos que hacer es que la dignidad tiene que ir ligada a la coherencia.
Todos queremos mejorar este mundo, pero esto, indiscutiblemente, no se puede realizar de un día para otro. Si el gobierno aprobase una ley de igualdad entre hombres y mujeres y entrase en vigor a los 30 días de su publicación, todos somos conscientes de que este simple hecho no iba a cambiar mucho la igualdad entre hombres y mujeres en tan breve espacio de tiempo, por lo tanto hay que ir cambiando las normas como subir los peldaños de una escalera. No obstante, es muy interesante que los partidos de izquierda pidan todas estas mejoras sociales y nos insten a moderar estas peticiones.
A lo que sí nos tenemos que oponer con nuestro máximo rigor y fuerza es a la pretendida supresión de las normas que van en este sentido, pues en determinadas corrientes políticas se manifiestan en contra de la política humanitaria.
Dignidad y coherencia para todos vosotros.
J.B.E. Abril 2025

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