Reflexiones sociales y políticas

Jaume Balagué Estrems

LA DEMOCRACIA NO ES PARA IDIOTAS

Idiota: Tonto o corto de entendimiento, usado también como insulto. Engreído sin fundamento para ello.

La democracia: es un sistema político y de organización social en el que se confiere el poder de decisión en la conducción del Estado (es decir, la soberanía) al pueblo, que se expresa mediante la voluntad de la mayoría. Este poder puede expresarse de forma directa o indirecta y, dentro del marco de la democracia, se espera que las instituciones ejecuten y defiendan la voluntad del pueblo, a quien les transfieren o delegan el control del Estado en mayor o menor medida.

Autocracia: Forma de gobierno en la cual la voluntad de una sola persona es la suprema ley.

De todas las especies animales, la humana es la única que, para elegir a sus líderes o conductores, puede equivocarse y no se extingue. Imaginemos que la matriarca que conduce a una familia de elefantes, en lugar de conducir a la manada hacia el agua o el pasto, los llevara hacia el desierto. Lo más probable es que éstos murieran y la especie se extinguiría.

La diferencia con el género humano es que entre los animales, los idiotas no votan. Lo que destaca a los humanos es que, para el ejercicio de ciertas actividades, se necesita demostrar una mínima capacidad, como para las actividades de conducción de vehículos, donde conocer un código de circulación y unas prácticas de conducción.

Para votar, eligiendo a quien va a ser tu guía y, por lo tanto, quien regirá los destinos sociales, políticos y económicos que regirán tu próxima vida, no es necesaria otra condición que tener más de una cierta edad y estar censado, y esta condición también la cumplen los idiotas.

Se dice que la democracia es el sistema menos malo de la participación de la ciudadanía para conseguir un sistema justo de representación, y si bien esto es cierto, seguramente tendríamos que saber corregir ciertos errores que el sistema democrático ha tenido desde tiempos ancestrales. Seguramente el desconocimiento de la historia pasada pueda ser una causa de la estupidez casi generalizada que sufrimos, el bombardero propagandístico provocado por determinados poderes, normalmente los económicos, hace que no sea el más capacitado para la dirección política de los países quien sea el líder, sino cualquier vendedor de humo o de ideales falsos.

Creo que la mayoría de la juventud nacida despues de los años 70 del pasado siglo desconoce la historia reciente de este país. Nosotros, de buena fe, hemos contribuido a ello; cambiamos los nombres de las calles que pudieran tener una significación política del pasado régimen, y lo que había que hacer era poner junto a la placa del nombre los hechos que hubieran realizado. Por ejemplo, la plaza de la Legión Cóndor tendría una explicación “grupo de aviación fascista y nazi que bombardeó Guernica, matando a más de 2000 personas civiles desarmadas”. avd. «Del Generalísimo Franco: perpetró un golpe de Estado, en contra del Gobierno de la República, y despues actuo de dictador durante 40 años donde fueron asesinados, tras juicios de dudosa legalidad, a múltiples ciudadanos por el hecho de ser de izquierda».

Incluso aceptaría que en Euskadi se dedicara una plaza a un etarra, siempre que en la misma placa figurara que asesinó a sangre fría y por la espalda a un diputado del PP o del PSOE.

Serviría para que la ciudadanía no olvidase nuestra historia reciente y, por lo menos, si votase a una opción política que defiende estos valores, supiese que está al lado de quienes hicieron de la represión y el asesinato su forma de hacer política.

Recuerdo que mi padre, nacido en la primera década del siglo pasado, se sabía de memoria los nombres de los reyes godos. Yo aprendí los nombres de la monarquía española desde los Reyes Católicos hasta Alfonso XIII. Pero no supe quiénes eran Azaña, Carrillo o la Pasionaria hasta los 17 años. Por tanto, creo que el conocimiento de la historia reciente es fundamental para no seguir repitiendo los errores del siglo pasado, donde de manera democrática, pasamos a la elección de la autocracia como forma de gobierno.

En estos días convulsos, donde algunos mandatarios, teóricamente inteligentes, están agitando la convivencia humana en aras de enriquecerse personalmente o de mantenerse en el poder para no ser juzgados por crímenes de “lesa humanidad”, no sabemos reaccionar de una forma unánime. El resto de la humanidad que, lógicamente, tenemos que ser la mayoría.

Si los votos en las elecciones pudieran cambiarse viendo la trayectoria que toman estos elegidos, sin necesidad de esperar el período legal del mandato, quizás nos ahorraríamos muchos sufrimientos futuros.

El género humano es la única especie animal que es capaz de elegir a un cretino como jefe de la manada. Recordemos lo que ha sucedido en Argentina o en EE. UU. Donde se quiere cambiar un sistema democrático, con sus imperfecciones, por una autocracia regida por personas con ciertos problemas psicológicos y cuyas acciones pueden desestabilizar el orden mundial.

Otro de los problemas que me planteo es el de las posibles ideologías que tienen determinados partidos políticos, que probablemente no tienen claras, ya que más que ideologías, lo que tienen son finalidades u objetivos, muchas veces de carácter personal o financiero para el beneficio propio.   

Por esto creo que es importante no confundir la “Democracia” con la “Autorquia” y aquí donde nos tenemos que esforzar en transmitir un mensaje de esperanza. en la idea de que una sociedad mejor es posible siempre que la gente normal manifieste su compromiso con la lucha social y humanitaria, rechazando todo lo que tenga un tufo al fascismo.

J.B.E. abril 2025

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