Reflexiones sociales y políticas

Jaume Balagué Estrems

Sanidad Pública vs Medicina Privada: Un Análisis

Es uno de los pilares básicos de los Estados, junto con la educación, las comunicaciones y la protección social, que facilitan mucho más la convivencia y el desarrollo de la ciudadanía.

En la sanidad pública hay dos apartados diferenciados: uno se ocupa de la protección ambiental, de la seguridad alimentaria, seguridad de la potabilidad del agua, la regulación de fármacos, de la epidemiología y de la formación generalista de la población, de la educación sexual y afectiva, por ejemplo, así como de otras recomendaciones de hábitos higiénicos, que ayudan a mantener unos buenos criterios para una buena salud personal. Estos aspectos no son contemplados por actividades privadas, solo el Estado puede encargarse de estas actividades.  

El segundo apartado de la sanidad pública es el asistencial, la medicina preventiva y curativa. Este apartado es el más conocido, ya que la mayoría de nosotros ha tenido que realizar algún tipo de consulta médica. Aquí cabe la intervención privada y la pública. Ambas son compatibles si se definen claramente sus campos de actuación. La medicina pública abarca prácticamente todas las disciplinas médicas y engloba a todos los ciudadanos. Por este motivo, todos los trabajadores tienen un descuento en sus nóminas que va dedicado a sufragar estos gastos. Todos a lo largo de nuestra vida profesional contribuimos de manera directa al pago de los gastos de la sanidad en general, utilicemos o no los servicios médicos asistenciales.

La otra concepción de la asistencia médica es la medicina privada, donde a través de seguros privados, (normalmente son mutuas asistenciales) se asegura una asistencia más personalizada y, seguramente, más rápida. Pero no olvidemos que esto supone un negocio que puede tener pérdidas o beneficios y que, en lógica, tratará siempre de dar beneficios económicos. Ciertas especialidades en su contexto general están en manos de mutuas o sociedades (odontología y cirugías estéticas de embellecimiento personal), y también la medicina privada actúa cuando la cirugía u otras especialidades están saturadas en la medicina pública. Esta situación puede producirse aleatoria-mente o bien de forma provocada. Si la administración pública no contrata personal médico o cierra quirófanos, será lógico que puedan ocurrir con mayor frecuencia, y en este caso se puede sospechar de un cierto interés político para que esto suceda.

Otro de los problemas que se plantean es el costo monetario de las intervenciones médicas realizadas en la pública o en la privada. La realidad nos indica que los enfermos que necesitan tratamientos largos, con pocas posibilidades de curación, no son atractivos para la medicina privada. Los pacientes oncológicos, las enfermedades raras y las personas mayores con necesidades de cuidado constante no suponen un beneficio empresarial para una mutua.

Un enfermo oncológico puede suponer un coste mensual solo en medicación de mil a siete mil euros mensuales, muchas veces sin esperanza de curación y, por tanto, estos enfermos pasan a ser dominio de la sanidad pública.

Si se es un poco coherente, nadie piensa que con un seguro de salud privado se puede hacer frente a un costo tan elevado para conseguir la curación.

Yo soy un defensor de la sanidad pública donde todos contribuimos de forma generalizada durante nuestro periodo laboral y con los impuestos generales de la nación.

Un principio que también deberíamos aclarar es el de hacer un buen uso de lo que es gratuito para el usuario pero que tiene un elevado coste para la Administración del Estado. Pongo unos ejemplos reales: antes de 1980 la TV no tenía programas matutinos, y las consultas de los “Centros de Atención Primaria” (CAP) atendían a un número constante de pacientes por las mañanas. Al aparecer los programas o series matutinas, la afluencia de pacientes descendía en este horario de un 20 a 25% y no porque la televisión curara, sino porque las personas, normalmente mayores, utilizaban este servicio como paliativo a su soledad o aburrimiento. Otras personas que no tienen movilidad reducida y tienen medios de transporte público solicitan el uso de ambulancias o sistemas de transporte sanitario por comodidad. El uso de las prescripciones farmacéuticas, aunque no se usen, por el solo hecho de «por si acaso”, aunque después caduquen sin ser utilizadas. Tenemos que aprender a utilizar responsable-mente la sanidad pública, ya que esto supone dedicar más recursos donde realmente se necesitan.

Seamos conscientes de que tener un hospital o un CAP cerca no nos hará más sanos, pero nos ayudará a curarnos más fácilmente, no siendo la distancia el factor principal para lograr la curación. Otra acción determinante es la salud ambiental, los problemas neumológicos derivados de la contaminación ambiental están íntimamente ligados.

Los gastos de la medicina curativa básicamente son: Estructuras hospitalarias, personal, aparatos de último diagnostico, farmacológicos, prótesis y transporte. La gran partida de gasto seguramente va hacia los pacientes crónicos o de edad avanzada, que conjuntamente con las enfermedades raras constituyen el eje central de la asistencia médica. Podíamos pensar que la cirugía es un elemento caro de mantener, según, las cirugías que no requieren algún tipo de prótesis ya sea osea o de aparato car-dio-respiratorio, son baratas. Una apendicitis tiene un coste en material mínimo, un dedo con resorte también, un trasplantarte de órganos tiene un coste elevado causado por el transporte del órgano a trasplantar ya que el órgano en si es gratuito. Por lo tanto veréis que a una medicina privada lo que le interesa es trabajar con pacientes de bajo coste.

Un campo que tenemos que mejorar es la salud mental, las condiciones de estrés, económicas ya afectivas influyen indudablemente, las drogodependencias, que hay que entenderlas como patologías, pero lo que destaca es que una de las mayores causas de mortalidad entre jóvenes es el suicidio y esto representa un fracaso social.

Este es un simple repaso de lo que entiendo que es o debería ser la Sanidad Pública de la cual soy un fiel defensor.

Los trabajadores de la Sanidad Pública tienen salarios mínimos y lógicamente este apartado merece una seria reflexión, como así mismo una incompatibilidad entre ejercicio libre y ejercicio como funcionario.

J.B.E. mayo 2025

Deja un comentario

¿Es este tu nuevo sitio? Accede para activar las funciones de administrador y cerrar este mensaje
Iniciar sesión