Reflexiones sociales y políticas

Jaume Balagué Estrems

Fascismo: ilegalización

El fascismo es una ideología, un movimiento político y una forma de gobierno de carácter totalitarioantidemocráticoultranacionalista y de extrema derecha.

El término proviene del italiano fascio (‘haz, fasces’), y este a su vez del latín fascēs (plural de fascis), que alude a los signos de la autoridad de los magistrados romanos.

Entre sus rasgos definitorios se encuentran, por un lado, la exaltación de valores como la patria o la raza para mantener permanentemente movilizadas a las masas, lo que lo llevó con frecuencia a la opresión de minorías —especialmente en el caso alemán debido a su importante componente racista— y de la oposición política, y, por otro, un fuerte militarismo. Sin embargo, desde sus mismos orígenes, es uno de los movimientos más difíciles de definir con exactitud para las ciencias políticas, posiblemente porque no existe una ideología ni forma de gobierno «fascista» sistematizada y uniforme como sí tendrían otros sistemas políticos contemporáneos. (Wikipedia)

La política es fundamental para mejorar la vida de las personas. Pero también tiene la capacidad de arruinarla en muy poco tiempo. “¿Cuánto tiempo tardó Hitler en desmontar la República de Weimar?”, se preguntaba Josep Borrell un día en Madrid. “Exactamente, 55 días. ¿Cuánto tiempo se puede tardar en desmantelar el orden internacional a golpe de decretos presidenciales desde la Casa Blanca? Si ahora resuena el eco de los años 30, es porque los monstruos que llevaron al mundo a la terrible tragedia de la Segunda Guerra Mundial y del Holocausto vuelven a amenazar nuestra paz. Y sí, la paz no es el estado natural de las cosas, la paz es una excepción”. (Andrés Gil)

En estos días, estamos presenciando el resurgimiento de un “fascismo” que, en lo personal, evoca lo acontecido en Europa durante la década de 1930. Si tuviéramos la capacidad de retroceder en la historia, indudablemente proponderíamos medidas para prevenir lo que ocurrió posteriormente. Una de las soluciones más efectivas podría ser la ilegalización de los movimientos fascistas, el enjuiciamiento penal de los líderes que promovían esta ideología y la restricción de su capacidad para difundir sus consignas.

Ahora, y sin que haya transcurrido un siglo, se anhela repetir la experiencia. Si no tomamos medidas con prontitud, me temo que estaremos condenados a repetir los errores del siglo pasado.

Si examinamos la definición de fascismo extraída del primer párrafo de estas líneas, observamos que hace referencia a componentes que en la actualidad se reiteran: racismo, masas, minorías, patria, identidad racial, ideología religiosa y ascendencia en un mismo país. Me niego a calificarlo simplemente como racismo, pues en este mundo, a menos que habiten extraterrestres, solo existe una raza: la raza humana. Por lo tanto, el hecho de que ciertos individuos se consideren superiores a otros seres humanos no es racismo, sino una manifestación de fascismo ideológico.

Si no deseamos incurrir en errores del pasado, es imperativo actuar con celeridad. Considero que las manifestaciones de los líderes de la ultraderecha del partido «Vox» están tipificadas en el derecho penal como expresiones que incitan al odio y a la violencia hacia determinados colectivos. Por lo tanto, sería adecuado emprender acciones penales contra ellos, siempre que se logren imponer penas de privación de libertad e inhabilitación para el ejercicio de cargos públicos, nos aseguramos descabezar una parte del fascismo. No solamente los cachorros de las “SS” que son los que practican la violencia in situ por las proclamas de odio de los dirigentes deben ser detenidos y juzgados. También es importante seguir las vías de financiación que tiene la ultraderecha fascista. Las empresas o particulares tienen un alto grado de responsabilidad, y ahora también pensamos en la corrupción donde se producen partidas económicas hacia determinados medios que se dedican a distribuir bulos y noticias falsas para desacreditar al oponente político, lo que constituye una forma de propiciar la corrupción. Sería muy importante conocer quién financia los medios de comunicación, tanto públicos como privados. Considero que, para un sistema plenamente democrático, es importante eliminar el anonimato en todo tipo de prensa. 

Encuentro que también está justificado suprimir los perfiles de comunicación de aquellos elementos que realizan publicaciones desde el anonimato, ya que se evidencia una notable falta de integridad al atacar a un colectivo específico mientras se oculta la identidad. Es asombroso cómo se sienten habilitados para proferir auténticas barbaridades o insultos hacia quienes no comparten su perspectiva.

La lucha contra el “fascismo” debe llevarse a cabo utilizando las leyes vigentes; sin embargo, es imperativo poseer el valor necesario para aplicarlas. El poder judicial no puede mantenerse al margen de esta acción, ya que de lo contrario, se suscitará la percepción de que también se encuentra alineado con posturas antidemocráticas que es su deber perseguir.

Es absolutamente imperativo no solo detener y juzgar a quienes perpetren actos de violencia contra determinados colectivos, sino también a aquellos que dirijan y financien dicha violencia. De no hacerlo, sería como si en Núremberg solo se juzgara a los asesinos de determinadas poblaciones, absolviendo a Hitler, Himmler y otros dirigentes por no tener delitos de sangre. 

En lo que respecta a ciertas declaraciones formuladas por líderes del “PP”, como que “Vox” es un partido de estado, tal vez deberían reconsiderar tales afirmaciones. Si el “PP” fuera un poco más perspicaz, en lugar de adoptar los postulados “fascistas” de la extrema derecha, deberían adoptar la perspectiva de erradicar del panorama político actual a formaciones que, desde un punto de vista jurídico, se encuentran al margen de la democracia. No solo “Vox”, sino también agrupaciones como “Aliança per Catalunya”, que únicamente pretenden socavar la democracia desde dentro, y que indudablemente exhiben rasgos característicos del fascismo que nos condujeron al nazismo, con todas sus nefastas consecuencias que vinieron después.

J.B.E. Julio 2025

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